Cada 31 de octubre, pequeños monstruos, brujas y vampiros invaden las calles al caer la noche. Pero si Halloween rima hoy con disfraces y golosinas, esta fiesta no es de ayer.
Orígenes celtas
Halloween tiene sus raíces en Samhain (su antepasado), una fiesta con más de 2.500 años de antigüedad. Marcaba el final del verano y el comienzo de la temporada oscura. Los celtas creían que, esa noche, el mundo de los vivos y el de los muertos se rozaban, permitiendo que los espíritus regresaran a la Tierra. Para protegerse, se encendían hogueras, se vestían disfraces y se ofrecía comida.
Influencia cristiana
En la Edad Media, la Iglesia incorpora Samhain a su calendario religioso: el 1 de noviembre se convierte en Todos los Santos (All Saints Day), y la víspera, All Hallows Eve… que más tarde se convertirá en Halloween.
El auge moderno proveniente de América
En el siglo XIX, los inmigrantes irlandeses llevaron sus tradiciones a Estados Unidos. Allí, Halloween tomó un giro más festivo: disfraces, travesuras y sobre todo... la famosa búsqueda de golosinas. Desde entonces, la fiesta ha vuelto a Europa, popularizada por películas, escuelas y por supuesto... ¡los amantes de los dulces!
Una tradición golosa que atraviesa las generaciones
Hoy en día, Halloween se celebra en todo el mundo. Y si los disfraces evolucionan, una cosa no cambia: el amor por las golosinas! Dulces, chocolates, pequeñas sorpresas azucaradas... es el momento ideal para darse un gusto sin sentirse culpable.
¿Y en el Comptoir de Mathilde?
En nuestro caso, Halloween es sinónimo de creatividad golosa:
- Sucettes en chocolat en forme de citrouilles
- Hot Choc ensorcelé
- Pâtes à tartiner monstrueusement bonnes
- Friture Halloween aux assortiment de 3 chocolats
Otra forma de perpetuar la tradición... ¡y disfrutar al mismo tiempo!





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